Un buen café

Presionó sus labios rojos contra la taza de un buen café. Pasó con indiferencia las páginas de una revista mientras prestaba atención al murmullo del lugar. Una chica con uniforme rosa y una tarjeta con su nombre pasó al lado suyo con una bandeja en mano. Dejó el desayuno estilo americano en la mesa de lo que a sus ojos era sólo una silueta masculina. Tachó prolijamente otro nombre de su pequeña libreta negra. Puso un billete como propina debajo del servilletero, guardó sus pertenencias en su bolso y se dirigió hacia la salida. Empujó los lentes de sol en su cara y no se dio vuelta cuando escuchó los gritos aterrados por el ruido de una cabeza sin vida chocando contra el plato y los cubiertos.

Lucía Cherri (2017).

Vampiro

Cierra los ojos y no puede imaginar si de noche o de día será. Está demasiado compenetrada sintiendo todas sus emociones a flor de piel. Cómo hizo para entrar en la casa y cómo ella no oyó sus pasos en el pasillo, son preguntas que repentinamente cruzan por su mente, pero pierde la concentración cuando siente el roce de sus labios en las clavículas. Se siente eléctrica, con el corazón palpitando como si fuese una bomba de tiempo. Cuánto esperó por este momento y una vez que los besos ascienden hasta su cuello el mundo deja de existir, sin hablar metafóricamente, ya que los colmillos se clavan en su carótida, succionando la sangre como si fuese una abeja rondando en una bella flor. Cuando termina, saca de un bolsillo un pañuelo con el cual se limpia delicadamente la boca y se retira de la habitación sin dar una mirada hacia atrás para contemplar a la flor que se marchita entre las sábanas manchadas de rojo, con los ojos cegados de amor por su cruel asesino.

Lucía Cherri (2016)