Litterae

Esta no es una tragedia, tampoco una carta de amor. Aunque no sé por qué lo explico si tengo la certeza de que nadie va a leer esto. Podría ser una confesión, pero no puedo considerarlo de esa manera porque la verdad es que no asesiné a nadie. Fue un accidente, como todos los medios de comunicación repitieron hasta el hartazgo. Sin embargo, hay una parte de mí que siente culpa por haberle deseado la muerte. Pienso en retrospectiva, intentando recordar nuestros buenos tiempos, cuando todavía estábamos casados. Pero en mi mente tiene más peso todo el sufrimiento que me provocó. Subestimaba mi capacidad en la medicina por ser mujer, cuestionó mi sanidad mental cuando enfermó mi hermana y hasta me cambió por un «modelo más joven». Esto último era lo que menos me importaba. Sí me preocupaba que él fuese un obstáculo en mi carrera. Me di cuenta de que había tocado fondo cuando terminé llorando frente a un desconocido. Le confesé que no iba a poder aceptar su propuesta de trabajo, él no lo permitiría. Hasta bromeé diciendo que la única manera de que me dejara en paz sería si fuese atropellado por un autobús. Me disculpé, muy avergonzada y me fui de la entrevista.

Después estaba viendo el cuerpo de mi ex-esposo tendido en la calle. Me parecía irreal ver la camisa blanca tiñéndose de rojo cuando segundos antes estábamos hablando. Casi discutiendo, podría decir. Pensé que su sangre corriendo en el asfalto tenía un significado casi poético para mí. Sentí alivio, pero inmediatamente fue reemplazado por culpa. Me estremecí mientras escuchaba a lo lejos las sirenas de las ambulancias que llegaban. Me crucé de brazos y cerré los ojos para ignorar los gritos de terror de las personas que se acercaban y veían extremidades expuestas.

Hoy me desperté con un sueño donde veía otra vez su cuello torcido en un ángulo raro. Luego, cuando me cepillaba el pelo frente al espejo, vi un brillo especial en mis ojos. Sabía qué era lo que lo motivaba: la libertad de mis acciones. Veía un nuevo comienzo asomándose en el horizonte. Cuando terminé de ordenar mi equipaje para el nuevo trabajo, lo aseguré.

Lucía Cherri (2019)

Este relato fue leído en la primera edición de Encuentro de Auras (@encuentrodeauras). Como dato adicional, el texto es una especie de re-telling de la historia de un personaje ficticio de la serie «Lost»: Juliet Burke.